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CAMBIO SEMÁNTICO DE POSKUNEO (ADORAR)

 

Es increíble la cerrazón y el empecinamiento de algunos hermanos separados, que no conformes con las pruebas que se presentan sobre la correcta doctrina sobre las sagradas imagenes, no se dan por vencidos y buscan incluso en los documentos de la Iglesia o en la Historia algo, aunque sea pequeño e insignificante, pero que les dé pie para acusar a la Iglesia de "idólatra" y algunos de ellos no se convencen ni con las pruebas mejor documentadas. 

Son de ese tipo de sectarios "aferrados" que como decía San Pablo "siempre están aprendiendo sin llegar jamás al conocimiento de la verdad" (II Tim. 3,7), ellos se cierran aun más en su caparazón. Incluso algunos de ellos (los más "estudiosos") creen "profundizar" más en este tema y ponen como prueba "irrefutable" de que nosotros "adoramos imágenes": las palabras del IV Concilio de Constantinopla. 

Dicen con aire de triunfo: "¿Cómo es posible que los católicos nieguen que "adoran" las imágenes cuando ese concilio lo afirmó así textualmente: "Si alguno, pues, no adora la imagen de Cristo Salvador, no vea su forma en su segundo advenimiento. Así mismo honramos y adoramos la imagen de la Inmaculada Madre suya, y las imágenes de los santos.los que así no sientan, sean anatema". 

Y creen que con eso "reforzaron" su fe y dicen con aire de triunfo: "los católicos son idólatras", y sólo les falta decir: "Gracias, Señor, porque no soy como los demás hombres" (Lc. 18, 11ss.). 

Pero sin embargo, si científicamente analizamos las cosas, nos damos cuenta de que en realidad NO TIENEN RAZÓN para afirmar tal cosa, pues el problema que se nos plantea es más bien terminológico y no dogmático, ya que "venerar" y "adorar" tienen el mismo significado pues "proskineo" en griego se aplica al mismo tiempo para "ADORAR" que para "VENERAR", por lo que para saber a qué se refiere el texto, tenemos que atender el CONTEXTO. 

Lamentablemente nuestros hermanos separados tratan los documentos históricos exactamente igual como tratan la Biblia, es decir AISLANDO TEXTOS o diciendo "verdades a medias" y aislando el mensaje de su ambiente histórico y doctrinal e interpretándolos anacrónicamente con los conceptos que se usan hoy en día, como si de ese Concilio a la fecha no mediaran tantos siglos de distancia. 

Pero una visión panorámica de los documentos de ese Concilio nos dan una idea totalmente diferente de la conclusión que sacan las sectas. 

Primeramente debemos dejar bien claro que desde los primeros tiempos apostólicos aunque el verbo griego se aplique por igual a ambos conceptos de "adorar" y "venerar" ("hacer reverencia" u "homenaje") sin embargo ellos comprendían perfectamente cuándo aplicar uno y cuándo aplicar el otro. 

 

Es bueno aclarar estos puntos:

1. El verbo griego que se empleaba para adorar es el mismo que para venerar.

2. Este verbo es proskyneo. El diccionario de la lengua griega Montanari que es uno de los más completos que se han publicado recientemente, elenca las siguientes acepciones para este verbo: (1) saludar con afecto, abrazar; (2) adorar, venerar; (3) postrarse, considerar con respeto o veneración; (4) conjurar, tratar de aplacar suplicando; etc... Con ello queda claro que un mismo verbo griego que es el que usa en Constantinopla IV- se emplea para adorar y para venerar.

3. Con todo, el IV concilio de Constantinopla, a pesar de echar mano de proskyneo para la adoración de la imagen Cristo y de la Virgen y de los ángeles y santos, establece una clara y sutil distinción entre los cuatro. En el caso de Cristo se dice que esa adoración es similar a la adoración de los evangelios y eso no se dice de la Virgen, de los ángeles ni de los santos; por otro lado, en el caso de Cristo se emplea el verbo proskyneo, venerará de modo fuerte, absoluto. En los otros tres casos se echa mano de dos verbos y no solamente de adorar, sino que se dice: honramos y adoramos; a este honrar y adorar se le llama hoy venerar. La gradación de estos cuatro grupos tampoco es casual: el culto reservado a María es privilegiado respecto de los otros dos; por ello figura antes que ellos y el concilio da el motivo: es Madre de Dios, cosa que no encarnan los ángeles ni los santos.

La palabra proskynesis, empleada aquí en el sentido de la veneración por oposición a la latría, no siempre había sido precisa y técnica en su sentido. S. Epifanio, que entendía el proskynein en el sentido de la adoración, había escrito que nadie atribuyera ese término más que a Dios. 

En cambio, ya desde S. Juan Damasceno se admiten en el Oriente dos prgskyrzesis: la "simplemente honorífica y la latréutica. Esa veneración a las imágenes admite tres manifestaciones legítimas, según nuestro concilio: los besos, las luces y el incienso, manifestaciones que siguen estando muy en uso, sobre todo en Oriente, tanto católico como ortodoxo.

Los términos "adorar" y "venerar", en l antigüedad, y en la misma BIblia, son términos que se deben entender en el contexto en que fueron usados, ya que el vocablo para ambas palabras podía ser dado a Dios o a los hombres.

La raíz hebraica para “adorar” es "hawah" esta raíz en hebreo significa “adorar”, mientras que en arameo designa “relatar”, “informar”. En griego se traduce siempre con προσκυν€ˆ (prskyneo).

Adorar a Absalón: 1Sam 2,36.

Adorar a Dios y al rey: 1Cr 29,20.

Se usan indistintamente para el rey o Dios, eso se puede ver en el AT en hebreo.

Deberíamos preguntar ¿Porque se usa adorar para hombres en la propia biblia cuando es solo para Dios?

Proskuneo, en el Nuevo Testamento no se usa únicamente relacionado a Dios, ya que se puede aplicar a las creaturas también. En realidad, la palabra es usada en cuatro situaciones en el Nuevo Testamento:

-Con ese verbo se indica el culto debido a Dios (Mt 4,10; Lc 4,8; Jn 4,21; 1Cor 14,25; Ap 4,10; Hebreos 11,21.

-Adorar a Cristo, profeta, mesías y Dios (Mt 2,2; 8,1Lc 24,52; Hebreos 1,6.).

-Venerar a alguien con un acto de humilde postración (Hechos 10,25; Ap 19,10; 22,8 ).

-Adorar al diablo, a la bestia, al dragón y a sus representaciones (Mt 4,9; Lc 4,7; Ap 9,20; 13,4.8 ).

La Septuaginta, usa esa misma palabra para referirse al vocablo hebreo shāḥāh, que significa "rendir homenaje", ya sea a los hombres, a los ángeles, a los demonios o a Dios.

Como vemos, no es conveniente tomar una sola palabrita y hacer una doctrina completa de ella.

Tanto en hebreo como en griego, las palabras que se refieren para adorar a Dios se pueden usar también en relación a los hombres.

Después de esto deseo preguntarle a los protestantes:

¿podrias explicarnos, por favor, como es eso que solo a Dios hay que adorar (שׁחה, shāḥāh) y sin embargo, Abraham hizo lo mismo ante todo un pueblo en Génesis 27, 29, donde "שׁחה, shāḥāh ante el pueblo de aquella tierra?

4. Para el año 869-870 no había una terminología clara o neta para designar el culto reservado a la Virgen y a los santos (alguna distinción había establecido el II concilio de Nicea, pero no se había comprendido bien, por contar con una mala traducción, a la que se sumaban rivalidades entre los dos imperios romanos de oriente y occidente); por eso es que el verbo venerar no figura. Venerar en griego se decía también proskyneo, y adorar en griego se decía tambien proskyneo como ha señalado el diccionario de Montanari. La Iglesia a lo largo de los siglos ha ido precisando esta terminología, de manera que hoy el catecismo establece una clara distinción entre adorar y venerar. Algo semejante ocurrió con el término persona. Antes de Calcedonia, no había una clara distinción entre persona y naturaleza. Fue mérito de Calcedonia precisar el concepto de persona. Algo semejante se puede decir de la infalibilidad: si bien en varias ocasiones se promulgaban en la Iglesia decretos infalibles, la precisión del término en cuanto tal se declaró en 1870. Hoy sabemos que la infalibilidad es un don de Cristo a su Iglesia: asi es infalible el Papa cuando expresamente compromete su magisterio de modo definitivo, solemne y universal en cuestiones de fe y costumbres; lo son los obispos reunidos en concilio ecuménico presidido por el Papa, los cuales en ejercicio del magisterio supremo, proponen una verdad como contenida en la revelación, y lo es todo el pueblo de Dios, cuando se une indefectiblemente a la fe bajo la guía del magisterio vivo de la Iglesia.

 

5. Un grave y frecuente error de nuestros hermanos separados consiste en aislar las citas de la Sagrada Escritura y como en este caso, de los documentos de la Iglesia- de su contexto histórico y doctrinal, e interpretarlas con los conceptos de hoy día, como si no mediaran siglos de distancia y comprensión de los mismos. Con ello se cae en los anacronismos más aberrantes. Me pregunto qué sucedería si se hiciera eso con la Divina Comedia de Dante, o el Quijote. Seria sin duda una grave injusticia. Desafortunadamente esto hacen ellos con los documentos más dignos de respeto que tenemos. A veces, cuando se leen documentos de la Iglesia de los primeros siglos, se puede llevar uno la impresión de parcialidad; sin embargo no se proponen ofrecer una síntesis de la fe católica en todos sus pormenores, sino que constatan las manipulaciones que, dentro de sus contextos históricos particulares, han amenazado a la verdadera comprensión del dato revelado.

 

La Biblia utiliza a veces el verbo griego "proskyneo" para denotar "reverencia" a una persona, pero también aplica esa misma "reverencia" a alguien que se está dirigiendo a Dios. 

Sin embargo, en ello no existe nada fuera de orden, ya que a una persona la podemos "reverenciar", pero a Dios lo podemos "reverenciar" y también "adorar". En el caso contrario a una persona se le puede "reverenciar", pero jamás "adorar". Dicho en otras palabras: a Dios se le pueden aplicar los dos conceptos ("adorar" y "reverenciar"), pero a una persona solamente un concepto se le puede aplicar ("reverenciar"). 

Pongamos un ejemplo muy sencillo: comparemos dos pasajes de los Evangelios: a) "Y cayendo pues frente a él aquel siervo, se postraba ("prosekúnei") ante él, diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo" (Mt. 18, 26). b) "Entonces Jesús le dijo: Aléjate de mí, Satanás, pues está escrito: Al Señor Dios adorarás ("proskunéseis") y a él sólo servirás" (Mt. 4, 10).

Con lo anterior queda bien aclarado que un mismo verbo griego "proskinei" es el que usa en el IV concilio de Constantinopla- para "adorar" y para "venerar". 

Pero rogamos al amable lector que se fije bien en un detalle que parece sin importancia pero no lo es. Ese concilio a pesar de utilizar "proskyneo" para la adoración de la imagen de Cristo y de su madre la Virgen María y los santos, sin embargo nótese cómo hace una clara distinción entre ellos. Por ejemplo en el caso de Cristo se dice que esa adoración es similar a la adoración de los evangelios PERO ESO NO SE DICE DE LA VIRGEN, DE LOS ÁNGELES NI DE LOS SANTOS. Pero volvamos al documento constantinopolitano y analicémoslo de nuevo (Se puede consultar el libro "El Magisterio de la Iglesia" de Enrique Denzinger de la Biblioteca Herder, págs. 124 y sucesivas): 

En el caso de Cristo se emplea el verbo "proskyneo", en un sentido o modalidad que da a entender un "modo fuerte", "absoluto". En los otros tres casos SE UTILIZAN DOS VERBOS COMBINADOS y no solamente de "adorar", sino que se dice: "HONRAMOS Y ADORAMOS". Ese detalle que a cualquiera pasaría desapercibido, es el que nos da la clave para la correcta comprensión del texto conciliar. A este "honrar y adorar" hoy se le llama "VENERAR". 

Otro detalle importante de los documentos de ese concilio es el ORDEN o GRADACIÓN de esos cuatro grupos ya mencionados (Cristo, Virgen, ángeles y santos), es cual está muy lejos de ser "casual". Nótese que el culto tributado o reservado a la Virgen María es puesto en relieve con respecto a los otros dos grupos. El mismo concilio da la respuesta de dicha gradación: "porque es la Madre de Dios", privilegio que no se puede aplicar a los ángeles ni a los santos. 

¿Cuál es la razón por la que dicho concilio utiliza el verbo "Proskyneo" para "adorar" y para "venerar"? La respuesta es muy sencilla: para el año 869-870 en que se celebró el concilio, no había una terminología clara y plenamente definida para designar el culto reservado a la Virgen y a los santos, por esa razón es que el verbo "venerar" no figura. 

Venerar en griego se decía también proskyneo, y adorar también se decía proskyneo como ha señalado el famoso diccionario de Montanari al cual ya nos hemos referido. 

La Iglesia a lo largo de los siglos ha ido precisando cada vez más esa terminología, de manera que hoy se establece una clara distinción entre adorar y venerar. 

Algo semejante ocurrió con el término "persona". Antes del Concilio de Calcedonia, no había una clara distinción entre "persona" y "naturaleza". 

Para finalizar el presente tema, podemos rematar con el siguiente enunciado que pondremos con mayúsculas: "ANTES DE VER EL IV CONCILIO DE CONSTANTINOPLA... HAY QUE ANALIZAR EL II CONCILIO DE NICEA (celebrado más o menos un siglo antes del IV de Constantinopla)...QUE ESCLARECE LA DIFERENCIA ENTRE ADORAR Y VENERAR. Así pues, vemos que el concilio anterior YA HABÍA DEFINIDO EL TIPO DE "ADORACIÓN" QUE SE LE BRINDA A LAS IMÁGENES: 

Escuchemos a los Padres conciliares en la magnífica obra de Enrique Denzinger que goza de gran autoridad entre los Teólogos y canonistas: 

"Porque cuanto con más frecuencia son contemplados por medio de su representación en la imagen, tanto más se mueven los que éstas miran al recuerdo y deseo DE LOS ORIGINALES y a tributarles el saludo y ADORACIÓN DE HONOR, no ciertamente LA LATRÍA VERDADERA que según nuestra fe SÓLO CONVIENE A LA NATURALEZA DIVINA; sino que como se hace con la figura de la preciosa y vivificante cruz, con los evangelios y con los demás objetos sagrados de culto, se las honre con la ofrenda de incienso y de luces, como fue piadosa costumbre de los antiguos, PORQUE EL HONOR DE LA IMAGEN, SE DIRIGE AL ORIGINAL"

En ambos pasajes se utiliza el mismo verbo "proskuneo", pero en el primer pasaje se traduce: "postrarse" (o "tratar de aplacar suplicando" = Diccionario "Montanari" de la lengua griega) y en el segundo se traduce "adorar". Sucede más o menos lo mismo con la actual palabra inglesa "left", que lo mismo puede significar "dejado", "olvidado", "sobrado" o bien "izquierdo" o "lado izquierdo", todo ello dependiendo del contexto o si es nombre, adjetivo o adverbio. O poniendo un ejemplo quizá más sencillo y cotidiano, muchas veces nosotros decimos a un hijo o a la esposa: "Te adoro", pero ahí la palabra "adorar" tiene sentido relativo y no absoluto. 

 

Así pues a cualquiera que pretenda desviarnos de la fe con mentiras y falacias y tratando de engañarnos mostrándonos el IV Concilio de Constantinopla, mostrémosle los documentos del II Concilio de Nicea, es cual aclara lo que es una "adoración de honor" ("dulía") y no "adoración máxima de latría", esta ultima corresponde de manera exclusiva sólo al Ser Supremo.

 

 

 

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