La virginidad de María

María tiene un lugar muy especial en el plan de la salvación, que Dios estableció desde toda la eternidad. Al ser destinada a ser la madre de Jesús, el Hijo único de Dios, se transformó en la más grande creatura. Considerar los siguientes aspectos:

Compromiso de María

El mismo diálogo con el ángel Gabriel hace suponer un compromiso de María al respecto:

“¿Cómo puede ser esto, pues no tengo relación con ningún hombre?” (Lc 1,34).

Por obra del Espíritu Santo

Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,35).

Virgen antes y durante el parto

Es lo que anuncia el profeta Isaías.

“He aquí que una virgen concibe (antes del parto) y da a luz (en el parto) a un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is 7,14).

Hasta que

“Y María no tuvo relación con José hasta que nació Jesús” (Mt 1,25).

“Hasta que” no quiere decir que después sí hubo relaciones entre María y José. Se quiere afirmar sencillamente que Jesús nació por obra del Espíritu Santo y sin la participación de San José. Este es el tema que se está tratando. Por lo que se refiere al futuro, no se afirma nada.

Primogénito

Dicen algunos: “La Biblia presenta a Jesús como hijo Primogénito” (Lc 2,7). Esto quiere decir que María tuvo más hijos. De otra manera, la Biblia diría hijo Unigénito».

Esta manera de pensar no está de acuerdo con la Biblia. Para la Biblia primer nacido o primogénito es lo mismo (Ex 13,2; Núm 18,15). Para estos existían leyes especiales que había que aplicar pronto, sin esperar para ver si se trataba de un hijo único o del primero entre muchos.

“Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación de la madre, llevaron al niño a Jerusalén. Allí lo consagraron al Señor, tal como está escrito en la ley: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor. Además ofrecieron el Sacrificio que ordena la ley: una pareja de tórtolas o dos pichones” (Lc 2,22-24).


Hermanos de Jesús


1.- Idioma hebreo

La palabra “hermano” («ah, ahót») en hebreo y arameo tiene un significado más amplio que en nuestros idiomas.

Se usa para toda clase de parentesco: primo, sobrino, cuñado, etc. Se usa también para señalar a los componentes de la misma tribu y del mismo pueblo, a los amigos, a los aliados y al prójimo en general.

Por ejemplo, Abraham, tío de Lot (Gén 11,27), declara que los dos son “hermanos” (Gén 13,8). San Pablo llama “hermanos” suyos a Tito y Epafrodito (2Cor 2,13; Fil 2,25). Jesús nos invita a no presentarnos frente al altar, si tenemos algo en contra de un “hermano” (= prójimo Mt 5,23).

“Reunió David a los hijos de Aarón... y a sus hermanos, ciento veinte” (1Cro 15,4).

“Uno de aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos que eran alrededor de ciento veinte” (Hech 1,15). 



2.- Jesús, hijo de María; María, madre de Jesús

Cuando se habla de la familia de Nazaret, se mencionan siempre Jesús, María y José. Nunca se mencionan otros hermanos.

“Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua” (Lc 2,41).

“Se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos” (Lc 2,44).

“Hijo, ¿por qué te has portado así?” (Lc 2,48).

“Su madre guardaba fielmente en su corazón todos esas cosas” (Lc 2,51).

¿Dónde estaban, pues, los “hermanos de Jesús”? No los encontramos, cuando María y José buscan a Jesús en el Templo de Jerusalén; no los encontramos en las bodas de Caná ni en la crucifixión de Jesús. Es que no existe ningún hermano carnal de Jesús.

En la Biblia no dice que los “hermanos de Jesús” fueran “hijos de María”. Solamente Jesús es mencionado como “hijo de María” (Mt 1,18; 2,11; Lc 2,34; Mc 6,3; Jn 2,1; etc.).

“A los tres días se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús era de la fiesta” (Jn 2,1). 

  1. - Los cuatro “hermanos de Jesús”

¿No es este Jesús el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven aquí entre nosotros? (Mc 6,3).

La Biblia aclara quiénes tienen Padres diferentes.

  • Santiago y José.

Unas mujeres miraban desde lejos... Entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y José, y la madre de los Zebedeos (Mt 27,56; Cf. Mc 15,47).

En Mt 10,1-4, se aclara que los hijos de Zebedeo son Santiago el Mayor y Juan; mientras Santiago el Menor y José son hijos de Alfeo (= Cleofás) y por lo tanto su madre María no es la madre de Jesús, sino otra María.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena (Jn 19,25).

Aquí se habla de una María, que es prima de la madre de Jesús (hermana = prima), esposa de Cleofás (= Alfeo) y madre de Santiago el Menor y José.

  • Judas y Simón.

En todas las listas son mencionados con los nombres de sus padres y hasta con sus apodos. En ninguna parte se dice que su padre fuera José, el esposo de María, la madre de Jesús (Mt 10,1-4, Mc 3,13-19; Lc 6,13-16). Se habla siempre de “Judas Tadeo, hermano de Santiago” y de “Simón el Cananeo, apodado el Zelote”.

Es importante notar cómo los apóstoles Santiago el Menor y Judas Tadeo, parientes entre ellos, se consideran “servidores de Jesús”, (Stgo 1,1 y Jud 1,1). Si hubieran sido hermanos carnales de Jesús seguramente habrían hecho alguna referencia al respecto.

Además, si se hubiera tratado de hermanos carnales, ¿por qué, antes de morir, Jesús entregó su Madre a Juan, que era un extraño? (Jn 19,25-27).

  1. - Los que hacen la voluntad del Padre

Estaba todavía hablando con el pueblo, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, quisieron hablar con él. Alguien dijo a Jesús: «Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y preguntan por ti», Pero él respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» E indicando con la mano a sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,46-50).

Lo que Jesús quiere subrayar aquí es que la fe y la obediencia (Jn 1,12) están por encima de cualquier vínculo de sangre (Jn 1,13), y esto tenía plena vigencia con relación a los “hermanos” de Jesús, que “no creían en Él” (Jn 7,5). Con esto, Jesús no quería reprender a María por no escuchar y cumplir la voluntad del Padre.

 

 

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